Ahora yo te pregunto:
domingo, 21 de febrero de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
Podría matarte. Debería.
Siempre buscando un camino, imaginando la felicidad sin encontrarla. Acá no se respira, no se puede. El aire tiene algo denso, tóxico, inexplicable. Me aprisiona la cabeza.
De repente estás parada en el medio de la nada, y a veces aparecen imágenes. Gatos, sonrisas, paletas de mil colores. Pero la oscuridad vuelve una vez más. Palabras sobran.
No se puede vivir todo el tiempo a la defensiva; tampoco con miedo. Me vas a lastimar, me voy a lastimar. Estoy por estrellarme contra la gran pared. Nada te salva, nada te aleja, nada te protege de esto.
Así es como caés en la cuenta de lo mal que la vas a tener que pasar, quieras o no.
Un poco de paz en este lugar, sin impulsos, sin sentimientos, sin sensaciones, sin manos, no vendría nada mal. Una noche de vos, sin vos.
viernes, 12 de febrero de 2010
FUCK YOU MUNDO! (Días furiosos)
Se está acercando tu día y sí, me está empezando a afectar. Estoy de mal humor y al rato me deprimo, después grito y después lloro, después salto y después rompo las cosas.
A ver que traigan acá al vivo que impuso que el 14 de febrero era el día de los "enamorados". Si estás enamorado, lo estás todos los días del año y no hace falta destacar uno de ellos. Además, al inventarlo los no amados se sienten terribles. Todo esto tiene una repercusión psicológica, che, entiéndanlo.
Seguramente el que tenga una feliz pareja (y muy pocos problemas mentales) me va a decir que todo esto es mentira y que San Valentín es genial. A vos, sí a vos pebete, pavota, hablamos en dos meses.
Me cago en el amor.
que no tenía que entrar ahí.
domingo, 24 de enero de 2010
Tenía tantas ganas de volver y ahora que estoy acá, me da todo igual.
Necesito ver gente, relacionarme, tomar aire fresco, salir un poco, pero no puedo. Necesito un cigarrillo también.
Además de eso, tengo miedo. Últimamente, los cambios me asustan y mucho. No tengo ganas de sufrir de nuevo, pero tal vez no lo pueda evitar. A veces (siempre) soy tan dramática, drástica.
Y al mismo tiempo, creo, tengo 17 años, tengo que vivir, reirme, ser feliz. Dejar mis traumas, esas cosas que están escondidas por algún lado y gritar, mostrar quién soy y los sentimientos que en realidad tengo. Hay algo que no me deja. Yo. Me convertí en mi propio obstáculo.
Me siento sola, eso pasa. Puedo estar rodeada de gente, pero no estoy bien.
¿Habrá vuelto esa sensación de vacío de hace un tiempo atrás? No quiero, de verdad que no.
lunes, 4 de enero de 2010
jueves, 31 de diciembre de 2009
De repente mis gritos se escucharon hasta la plaza. Alguien me estaba lastimando y reteniendo. No podía moverme. Intenté correr, alejarme, pero se me hizo imposible, todas las puertas estaban cerradas. Cerré los ojos, no podía seguir viendo tanta crueldad; como de a poco se iba llevando una parte de mí hacia otros rincones de la casa. Lo que él hacía era una tortura, no buscaba asesinarme simplemente.
Duró mucho tiempo. Más de lo esperado, más lo de lo deseado.
La angustia invadía cada uno de mis días, hasta llegar al punto de haberme acostumbrado tanto que había momentos en que la disfrutaba. A veces ese extraño ser me hablaba, a veces sólo se paseaba en silencio, creyéndose imperceptible, pero para mí no lo era. Ya no más. El tiempo avanzaba y ese juego me gustaba. Esa especie de secuestro.
No sentía la soledad, vivía en un mundo de fantasía donde realmente se podía ser feliz, donde los problemas no existían y su estrategia era algo agradable. Un lugar ideal para mí; claro está que no para él. A él le gustaba el daño, el peligro, las heridas. Y todo demostraba que iba a llevarlo a cabo sobre mí, como lo había hecho hasta ese instante. Nunca me opuse a eso. Debería haberlo hecho, haberme defendido siquiera, pero no me atreví. Hubiese sido peor, hubiese desatado una tormenta muy grande, en la cual yo no tenía nada para cubrirme.
Y después de un determinado tiempo, decidió marcharse.
-¿Buscarás a alguien más para hacer lo mismo?
Me miró. No dijo nada. Ya sabía que así sería.
El tiempo que vino después pensé en terminar de hacer su trabajo, pero esa no era lo solución. Quería que él y nadie más que él continuara. Me matara. Así que comencé a buscarlos por lugares que nadie imaginaría, en situaciones extrañas, sin éxito alguno.
Entonces, desistí, lo dejé ir. Llegué a casa y de una vez por todas, le di el trágico final a su tarea. Ese desenlace que todos esperaban.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Besame. Quiero un beso. Sí, te obligo. Pero no es sólo un capricho, es un deseo. O quizás sea una necesidad.
No quiero que lo hagas una sola vez, lo quiero de mil formas; y ahora te lo voy a describir:
Quiero un beso largo y cansino. Otro apasionado, fuerte y con mordiscos. Uno de a pedacitos con labios chiquititos. Pero además me gustaría otro que hablara por sí mismo. Quiero un beso rojo y otro multicolor. Quiero un beso amarillo acompañado de uno lleno de ilusión. También quisiera que me beses como Dios manda. Nunca te atrevas a hacerlo con lástima. Quiero un beso que duela. Otro de frutilla con sandía. Animate, tirame uno volador y con ruido, estoy segura que de tus labios sale el más hermoso sonido. Quiero uno con recuerdos infinitos, un ejemplar para guardarlo bajo llave en un cofre y no volver a abrirlo. Dame uno con miedo y ojos tristes, como pidiéndome a gritos que siempre me mantenga a tu lado. Besame con timidez, pero avanzá con ese mismo hasta llegar a la degeneración. Quiero uno con lluvia y otro con sol. Quiero un beso de película y otro en el cine. Otro en el parque, con amigos y guitarra de fondo. También uno que me toque el alma y se convierta en cuento. Podés darme otro que te diga lo que siento.
Quiero muchos otros, pero a los últimos los tenés que descubrir. Investigá bien, observá mis movimientos, no siempre digo lo que quiero y nunca me arrepiento. Dame uno lleno de dibujos, papel y tiza. Sería bueno que me lleves hasta la cornisa.
Quiero un beso. Ya. Tuyo. Nada más que de tu boca. En este momento no necesito de otra.
¿Cuánto más me vas a hacer esperar?
Antes de marcharte y yo marchitarme, quiero que me des el último. Uno que me llene de momentos y me vuele la cabeza. Confundime y asesiname. No pido más que ver un poco de sangre.
Mañana, o en unas horas, me voy de vacaciones y la verdad que no me interesa nada. Solamente me quiero ir, desaparecer, calmar y limpiar mi cabeza. A fondo.
En fin, ahora voy a hacer otra entrada con algo que escribí el otro día que me desperté 4:30 a.m. y no me podía dormir. Ideas locas que están revoloteando y de repente se instalan en mi pequeña y aturdida cabecita. No sé si está bueno, no me importa tampoco. Disfrútenlo y extrañen a su confiable amiga Solci. Volveré a escribir un poco más animada, ¿volveré?
PosData: Llueve, señoritas y señoritos.

